Tlacotalpan, cuna de Agustín Lara, Venecia Veracruzana olvidada de Dios. by Mario Hernández Solorio/fabricante de espejos
Luciano Pavarotti, José Carreras, Pedro Vargas, Toña la Negra, Elvira Ríos, Plácido Domingo, Ramón Vargas, cantan a Lara, el compositor más internacional de México. También lo hacen Luis Miguel, Vicente Fernández, Eugenia León, Tania Libertad, Alejandro Fernández, entre muchos otros, y sus admiradores de aquí ,allá y de todo el orbe se preguntan ¿cómo es que su tierra Tlacotalpan se encuentra inundada por enésima vez?.
De ella se cuentan historias tan absurdas como grande fue su hijo predilecto. A continuación una crónica del desastre que en la espiral del tiempo se ha vuelto un diluvio sin fin…
“NO TE MUEVAS TLACOTALPAN,
QUE TE VOY A RETRATAR”.
Por milésima vez Veracruz está con el agua al cuello. Esta escena dantesca se reproduce en más de 20 municipios afectados, aunque de ellos los que sufren mayores afectaciones son Minatitlán, Tlacotalpan, Isla, Villa Azueta e Hidalgotitlán como consecuencia de que los ríos Papaploapan, Coatzacoalcos, San Juan, Tesechoacán, Uxpanapa y Tonalá, van a subir su nivel si continúan las lluvias con la misma intensidad, situación que se espera para el próximo martes según ha sido confirmado el reporte del estado tiempo y la secretaría de protección civil, la situación amenaza con rebasar toda expectativa.
--“Eso, porque no había nacido”--. Dice sin dejar de mirar a sus animales muertos. Nació en 1921, año de un desbordamiento poco frecuente del río. Luego en 1924, nuevamente sufrió las consecuencias, y en 1931, justo cuando cumplía 10 años, la inundación fue recurrente, recuerda que cuando aún quedaba agua sobre los terrenos, avanzaba una nueva inundación. También padeció las de 1944 y 1945, sin dejar fuera, la de 1969. Es decir, las inundaciones y Tlacotalpan siempre han dormido en la misma cama y casi siempre la descobijan, porque gobernantes van y gobernantes vienen y nadie le pone remedio a la situación.
Estos recuerdos, dejan de lado muchas pequeñas inundaciones, que han sido relevadas del juicio histórico, pero no del personal, por los daños materiales y agrícolas que conllevan. Los lamentos de sus ancestros lo llevaron de la mano por la tragedia de los años 1840, 1860, 1867 y sobre todo la que las llevó al vértice de la nada en 1888, donde el agua llovió más que nunca desgracias y calamidades.
Los campesinos no araron sus tierras. Los médicos no curaron a ningún enfermo, las gallinas sobrevivientes, no bajaron en un buen tiempo de las ramas de los árboles. Las beatas dejaron de orar en las iglesias, y las autoridades ( igual que cien años después ) se limitaron a organizar brigadas de rescate, circulando en lanchas, entre las calles anegadas por sábanas de agua, que se habían adueñado de las salas, alcobas, cocinas y patios de las hermosas casas coloniales tlacotalpeñas ( hoy Patrimonio Cultural de la Humanidad ) esquivando en su inicuo navegar, animales muertos, y ordenando el rescate de algunos restos humanos.
¿ Y LA COMISIÓN DEL PAPALOAPAN ?
Firmada el 26 de febrero de 1947 y creada por el entonces Presidente de la República Lic. Miguel Alemán Valdés, como herramienta imaginativa de progreso regional, para planear, diseñar y construir las obras requeridas para el desarrollo integral de la Cuenca del Papaloapan, y considerada por los enterados como ejemplo de modelo social. Pese a ello, ha pasado más de medio siglo y la cosa sigue igual. Llega un recomendado, llega otro y así, todo sigue inmóvil, de ahí que la picardía el jarocho cuenqueño haya acuñado la frase “No te muevas Tlacotalpan…”Que hoy es un dicho popular que la gente celebra entre risas, ante la impotencia para protestar y saber que se vive con un potencial económico superior al del Japón milímetro a milímetro y que así final vivimos entre la marginación y la pobreza.
El, como todos sus paisanos, sabe que en la cuenca del Papaloapan, se vive como en los años de mil ochocientos, aunque en el resto del estado se hable que vivimos en el siglo 21, y que sus precauciones son las mismas que tomaban sus abuelos en el siglo pasado: construir sus casas tres metros arriba del suelo, tener tapancos donde subir sus muebles, poseer una canoa, como la que lo llevó hoy a navegar, y esperar la aparición nítida, mojada, con olor a muerte, azufre, sufrimiento y llanto del espectro de la cuenca, que puede llegar o no. Pero, siempre amenaza. El anciano se resigna y solo mueve la cabeza…
---“ Que le vamos hacer, vivimos en un paraíso que Dios no quiso y nos dejó a merced de los políticos.”

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